Aprender a aprender

En el fin de semana pasado he estado hojeando el libro de Benedict Carey, “Aprender a aprender”[1]. El autor rebate que para aprender no hace falta una férrea autodisciplina, ni evitar las distracciones. Carey entiende el cerebro humano como un órgano complejo y dinámico, cuya capacidad de aprendizaje no depende de las horas invertidas. Con sencillas estrategias, como alternar materias, cambiar de escenario, distraerse cada cierto tiempo o incluso soñar despiertos, son gestos naturales que, en opinión de Carey, incrementarán mi creatividad y la capacidad de retención. 

Para desarrollar su tesis, el autor se apoya en los últimos descubrimientos en materia de psicología cognitiva al campo de la pedagogía, intentando revelarme todo lo que necesito saber para absorber y retener la información de forma más inteligente. En opinión de Benedict, tú y yo podemos llegar a ser una de esas personas que aprenden casi sin esfuerzo. Parte de este texto se ha editado también en el Sitio de Manuel, bajo el título ¿Casi sin esfuerzo? Fuente de la imagen: archivo propio. 
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[11 Carey, Benedict. Aprender a aprender. Editorial Urano. 2015.