Los manuales de Crisp y Son

Se le atribuye al magistral Forges, la siguiente frase: "El humor es una forma de fijar la atención". Si eres follower del Sitio de Manuel, sabes que crecí hojeando a Mortadelo y Filemon, Zipi y Zape, Anacleto, Carpanta… Luego llegaron El Capitán Trueno, El Jabato, Superlópez… Textos como “Carpanta”, “Libros en el velador”, “Bajo el recuerdo del TRUENO”, “Hipotecarión”, “Otra vez salvé la ciudad” o “Corazón de Jabato” son prueba de ello. Después llegó la costumbre de los periódicos y, con ellos, las viñetas gráficas, de las que soy un incansable seguidor, viendo los dibujos de los “maestros” y riéndome por dentro y, a veces, también por fuera (Fuente de la imagen y del dibujo: elaboración propia).

Ayer me enteré que nos dejó el maestro Forges. Desde este sitio un sentido homenaje a su figura como dibujante, periodista e, intuyo, gran persona. Conocí sus trabajos cuando dibujaba en el diario El Mundo (creo). Pero me hice fan suyo a finales del siglo pasado. Resuenan en mi cabeza términos como "bocata", "firulillo", "esborcio", "jobreído", "sus gensanta", "tontolcool"… Arriba te dejo una instantánea de una de sus colecciones que disfruto y que pone nombre a este texto. abajo te dejo un dibujo que acabo de realizar en su recuerdos. Este texto también se ha editado en el Sitio de Manuel, bajo el título “Va por ti, maestro, recognes, yatedigo...”.

Pensar para ganarse la vida

Anda salpicado este sitio de momentos en los que he reflexionado sobre el arte de pensar. Textos como “Pensar, sentir, hacer”, “Pensar distinto” o “Pensando en clave de cambio”, son prueba de ello. En “Observación, reflexión y destreza”, transcribía el pensamiento atribuido a la enfermera Florence Nightingale: “La observación indica cómo está el paciente; la reflexión indica qué hay que hacer; la destreza práctica indica cómo hay que hacerlo. La formación y la experiencia son necesarias para saber cómo observar y qué observar; cómo pensar y qué pensar”. En “La gestión de la forma de pensar”, refería lo apuntado por el reportero Charles Duhigg, acerca de que la gestión de la forma de pensar es más importante de lo que realmente pensamos. Son las decisiones que tomamos, y no los instrumentos ni las ciencias aplicadas, lo que optimizan nuestra productividad. Para ser más inteligente, más rápido y mejor en todo lo que hacemos, debemos concentrarnos en la toma de mejores decisiones acerca de cómo pensamos. Duhigg intenta explicar cómo podemos mejorar en las cosas que hacemos, con menos estrés y sin sacrificar lo que más nos importa.

La introducción anterior viene a cuento porque en el fin de semana pasado he estado re-hojeando el texto de Thomas Davenport (que ya te referencié en textos como “El sanitario” o “Recurso escaso”), titulado Thinking for a Living: How to Get Better Performances And Results from Knowledge Workers[1], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “Pensar para ganarse la vida: cómo obtener mejor rendimiento de los trabajadores del conocimiento”. Investiga el autor la forma de pensar, la forma de laborar y las motivaciones de los trabajadores y trabajadoras del conocimiento, ofreciéndome algunas lecciones para mejorar mi interacción con esos seres. Los consejos se distribuyen a lo largo de varios capítulos, desde lo que entiende por trabajador del conocimiento, hasta la cuestión relacionada con la propia gestión de estas personas, pasando la propuesta de clasificación a través de una matriz 2x2, procesos que realizan, habilidades que despliegan o su desempeño. Este texto también se ha editado en el Sitio de Manuel, bajo el título “Pensando, para variar” (Fuente de la imagen: pixabay).
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[1] Thomas H. Davenport. Thinking for a Living: How to Get Better Performances And Results from Knowledge Workers. Editorial: Harvard Business Review Press. 2005.